Rurouni Kenshin (parte 5)

Durante siglos, Japón fue regido por un sistema feudal, donde la autoridad máxima era el Shogun. Luego estaban los señores feudales y los samurai que les servian, dándoles protección. Esto, explicado a grandes rasgos.


Los samurai eran muy respetados y temidos por la comunidad, y consagraban su vida a servir a su señor y a perfeccionar su arte, así como otros grupos ocultos de combate y estrategia. Al cambiar el tipo de gobierno, todos estos grupos perdieron su razón de ser e, incluso, el permiso para coexistir con el resto. Japón quería que los países occidentales lo vieran como un país que podía ser fuerte y ordenado, casi como una potencia, por lo que todo aquello que se consideraba bárbaro fue vetado.


Cabe destacar que, además, la guerra produjo un gran resentimiento en muchas personas que se vieron afectadas o perdieron seres queridos. Por otro lado, los cambio brutales en lo político y social que se dieron a lo largo de 10 años hicieron tambalear a quienes intentaban adaptarse sin lograrlo del todo, y así como hubo quienes prosperaron con la apertura de comercio internacional, también otros se vieron empobrecidos y obligados a vivir en la miseria o bien, oprimidos por grupos que comandaba en sectores donde la nueva policía no alcanza a llegar.


Teniendo esto en cuenta, es entendible que cada personaje en Rurouni Kenshin guarda rencor o cierto descontento, y en en el post anterior ya vimos algo de eso: Yahiko, cuyo padre samurai murió en una guerra. Kaoru, cuyo padre también murió en una guerra más reciente y trata de rescatar la esencia samurai mediante una práctica más "deportiva" , Sanosuke, que abandonó su casa, siguiendo un ideal y vio morir a su héroe a manos de gente del gobierno actual, Yamagata, que antes fue un samurai que peleaba por la causa patriota y ahora ostenta el cargo de general del ejército, pero que está cansado. Ni hablar de Kenshin.


Todo esto va perfilando una historia donde las peleas no son por quien es el más fuerte, el más lindo o el que entrenó más. Son batallas por ideales. Por motivaciones. A todos les pasó algo terrible y por eso hacen lo que hacen o ven el mundo de ese modo. Hay epocas en las que ciertas ideas gobiernan a otras, y las otras no tienen más remedio que esperar un tiempo más propicio para germinar.


Luego de la aparición de Sanosuke, el grupo de Kenshin queda conformado. Como Sano ya no se dedica a las peleas pagadas, come gratis en el dojo Kamiya. Es bastante grosero y malagradecido al referirse a la comida de Kaoru, pero, por suerte, alguien lo interrumpe. Es el jefe de policía, que quiere hablar con Kenshin y de paso, le cuenta al grupo lo que pasa.


Hay un sujeto llamado Jinne Udo, a quien apodan "Kurogasa" (Sombrero Negro). Este tipo participó en la guerra, en el bando contrario al de Kenshin. Era un asesino que disfrutaba demasiado su trabajo, y que fue echado del Shinsengumi porque en alguna ocasión mató a sus propios compañeros por placer. Entonces pidió trabajo en el Ishin Shishi, bando de Kenshin, y ahí siguió matando alegremente. Kenshin nunca se topó con él, pero sabía de su existencia.


El caso es que ese tipo había reaparecido y estaba matando políticos escoltas, y todo lo que pillara. Hacia poco había matado a cerca de 100 personas y cuando enviaron a un grupo de élite, Kurogasa masacró a todos. Ahora había amenazado a otro político de muerte y por eso el policía venía a pedir la ayuda de Kenshin, ya que tras instalarse en el dojo Kamiya, todo el mundo sabía que el Battousai Himura vivía ahí.


Kenshin acepta y Sano decide acompañarlo. Van a la mansión del político y ven que este ya tenía varios guardaespaldas. Kenshin entonces le trata de explicar a Sano que Kurogasa, además de ser un espadachin, usaba una técnica de sugestión que paraliza a a los enemigos, y que por eso podía matarlos tan fácil, pero no alcanza. Kurogasa elimina a los centinelas de la puerta y aplica su técnica a todos los de la sala. Y estos no pueden moverse, salvo Kenshin que se parapetó tras Sanosuke, y lo enfrenta.


Luego de un pequeño combate, Kurogasa quiere una pelea a lo grande con Kenshin, de vida o muerte, y se retira. Sabiéndose amenazado, Kenshin decide no volver al dojo y envía sus excusas con Sano, quien le cuenta a Kaoru que Kenshin no volverá. Ella se desespera, recuerda que él dijo que un vagabundo como él nunca sabía cuánto tiempo se quedaría en un lugar fijo. A esas alturas ya le tenía cariño y posiblemente, él le brindaba cierta seguridad. Por eso, Kaoru corre a buscarlo.


Kenshin se había ido a la orilla del río para que Kurogasa pudiera encontrarlo en un lugar alejado de todos y así, no involucrar a nadie en la pelea que tendrían. No esperaba que Kaoru diera antes con él y escucha sus reclamos sin entender nada. Luego le dice que él no podrá ganar si ella está ahí, por lo que Kaoru decide retirarse.


Kaoru entonces se quita el pañuelo con el que sujetaba su cabello y se lo deja a Kenshin, comprometiendo a regresar con ella a su casa. Kaoru está aterrada con la idea de quedarse sola otra vez. Kenshin acepta y en eso aparece Kurogasa y se lleva a Kaoru, navegando por el correntoso río.


Kenshin encuentra más tarde una nota con las señas del lugar en el que Kurogasa lo espera, y acude puntual. Al llegar, ve a Kaoru cautiva, atada de manos y amordazada.


Kenshin solicita a Kurogasa, la deje libre, pero él quiere pelear. Kurogasa er aún tipo alto y delgado, de cabello cano.



Empiezan a chocar sus espadas y Jinne Udo nota que Kenshin va lento y desapasionado. Se entera de la promesa de no matar que Kenshin se hizo a sí mismo y eso lo obliga a tomar otras medidas. Jinne usa su espada para mirar sus propios ojos en el acero y así, autohipnotizarse para sacar más masa muscular y fuerza. Nuevamente va a la pelea contra Kenshin, ansiado experimentar una pelea de vida o muerte, pero aún Kenshin se está dominando.


Entonces hipnotiza a Kaoru. Con una mirada, logra que ella se empiece a sofocar. Y eso a Kenshin lo vuelve loco, porque Jinne advierte que, o lo mata, o Kaoru se muere. No hay otra forma de romper el hechizo.


Kenshin se torna más decidido en su ataque, queriendo derrotar luego a Jinne para que Kaoru no siga sufriendo la falta de aire. Lee los movimientos de su adversario y logra predecirlo. Jinne no logra predecir a Kenshin, pero prepara una artimaña para herirlo, al notar que cuando Kenshin despliega uno de sus movimientos, desenfunda la espada a su izquierda, trazando un arco hacia la derecha. Al final de ese movimiento Kenshin deja la guardia abierta y es ahí donde lo quiere atacar. Se da cuenta de que siente miedo de verdad y está emocionado.


Kenshin lanza su ataque, pero justo cuando Jinne se lanza a su costado izquierdo, Kenshin traza un arco con la funda de su espada, la que da contra el brazo de Jinne, rompiendolo en el codo.


Kaoru sigue asfixiándose y Kenshin decide matar a Jinne. Sus ojos lucen el brillo de la locura asesina, pero, Kaoru recuerda que él dijo que le gustaba la idea de las espadas que protegen la vida, así como su amable forma de ser. Si Kenshin llegaba a matar, se iría por siempre de su lado y por eso ella decide esforzarse, romper el hechizo que tenía y llamar a Kenshin, quien justo le iba a da el golpe de gracia a Jinne. Kenshin deja lo que hace y corre a auxiliarla.


Jinne se da cuenta de que no podrá volver a matar con su brazo roto, y que en cambio será presa fácil de los políticos que querrán encarcelarlo, así que opta por el suicidio, no sin antes advertir a Kenshin que las personas o cambian. Que los asesinos siempre serán asesinos, hasta el día de su muerte, y que él estará mirando desde el infierno si cumple o no. También se admira de Kaoru, que rompió el hechizo sola y al final, agradece a Kenshin la estupenda pelea que le dio. Y se muere.


De regreso a casa, Kaoru agradece a Kenshin el haberla rescatado y él dice que gracias a ella el salvarlo a él de volver a matar. Le devuelve su cinta y, en casa, Sanosuke hace un chiste moroso sobre qué ellos pasaron la noche por ahí.


Jinne Udo era un psicópata, quizá el las místico de toda la historia, pero era divertido. Me hubiera gustado verlo haciendo alianza con los malos de después, pero yo pienso que ni Watsuki creyó que le iría tan bien con la serie, por eso no lo alargó. Por otra parte, también era uno de los adversarios basicos: a él le gustaba matar y esa era toda su motivación.


Nos leemos pronto.




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