Rurouni Kenshin (parte 4)

Diez años después del fin de la guerra, ha habido muchos cambios en Japón. Uno de ellos es el cambio de capital, de Kyoto a Tokyo (que antes se llamaba Edo). La apertura a los extranjeros ha generado la entrada de nuevas modas y conocimientos que los japoneses comienzan a absorber. Por otro lado, ha empezado a regir una prohibición para portar espadas en la calle, con excepción de algunos miembros de la policía.


El pueblo, en general, se ha levantado, pero queda mucho por hacer.


En su largo peregrinar, Kenshin ha brindado su ayuda y conocido a muchas personas, como una mujer que, bajo una máscara, ejerce la medicina al estilo occidental. A ella la ayuda a embarcar a Europa. También conoce a una chica de familia noble, cuyo abuelo tuvo una participación poco honorable en la guerra pasada. Al resolver el conflicto, le ofrecen quedarse, pero el sigue su camino.


A inicios de 1879, Kenshin llega a Tokyo. Va tranquilo, admirando los cambios en su entorno. Entonces es atacado por Kaoru, una muchacha que lo obliga a una defensa pasiva. Cuando las cosas se calman, ella le aclara lo que está pasando: Un hombre, que dice ser el temido y recordado Battousai, comete crímenes, atribuyéndolos a su dojo. Kaoru le pidió ayuda a los estudiantes que le quedaban para patrullar, pero la dejaron sola. Ella está decidida a no rendirse y por eso salió a esa hora.


Justo en ese momento escuchan los silbatos de la policía y Karou corre en su dirección. Kenshin la sigue y la ve luchar contra un tipo enorme y furioso. Él tipo usa una espada de acero, mientras Kauro usa una espada de madera, siendo desarmada por su adversario. Entonces Kenshin entra a ayudarla y la lleva a casa, ya que además ha sido herida.


En casa de Kaoru hay un hombre anciano que parece ser el mayordomo. Cuando este se retira y Kenshin quiere saber un poco más, Kaoru le cuenta su propia historia: Su padre era el maestro de ese dojo, donde impartía un estilo de espada que protegería la vida. Ella había alcanzado un nivel anterior al de maestro, pero su padre fue llamado a servir en un conflicto armado hacía seis meses, falleciendo en el mismo. Kaoru lamentaba profundamente que su padre muriera alejado de su familia y sus ideales, y por eso ella se estaba esforzando en el dojo. Tenía diecisiete años y estaba sola, su madre había muerto cuando era niña.


El mayordomo en su casa era Kihei Hiruma y había aparecido por ahí hacía poco tiempo. No tenía hogar y por eso ella le brindó su casa. Kenshin quedó algo sorprendido por eso y le pregunta a Kaoru si no había indagado en la vida anterior de Kihei. Ella dice que no, porque todos tenían en su pasado algo de lo que no querían hablar. Quizá, el mismo Kenshin entraba en esa categoría. Le dijo que se podía quedar también, si quería. Kenshin dijo que no y se retiró.


Kenshin se pone a investigar el asunto y llega al lugar donde se esconde el falso Battousai, pero sólo encuentra a parte de su grupo de pendencieros. Más tarde, corre al dojo, pues ha averiguado que el falso Battousai era Gohei Hiruma, hermano menor de Kihei. Desprestigiar al dojo era sólo una forma de obligar a Kaoru a vender su casa a un precio bueno para ellos. Así podrían poner un negocio de apuestas, escondido entre las paredes del dojo.


Kihei, en tanto, ha estado insistiéndole a Kaoru con la idea de vender, a lo que ella responde que no. Finalmente, él se quita la careta y por ahí llega Gohei con unos cuantos hombres para someterla. Kaoru les da pelea, pero herida y sola, sólo puede ganar un poco de tiempo. Cuando Kenshin llega, a Kaoru le han hecho un corte en un dedo con el fin de firmar con su sangre el contrato que Kihei tiene. Según recuerdo, se hace una insinuación sobre lo que podrían hacer con Kaoru luego de firmar y antes de matarla, pues era joven y bonita. (en ciertos aspectos el manga es más crudo que la serie)


En esta parte es donde los villanos se rien de los ideales de Kaoru y su padre, de una espada que puede proteger la vida. Entonces Kenshin entra y dice que las espadas son armas y que el kenjutsu es el arte de matar. Que esa es la realidad, aunque le gustan más las palabras de Kaoru, propias de una persona amable. Que él prefiere pensar que puede proteger a otros con su espada.


Acto seguido, enfrenta a todos los hombres en el lugar, presentándose como el verdadero Battousai al develar su técnica. La policía pone tras las rejas a los hermanos Hiruma y a sus hombres y entonces Kenshin asume que su fama como Battousai será perjudicial para el dojo de Kaoru. A pesar de todo, ella lo invita a quedarse con ella, para que la ayude a reconstruir su dojo. Que a ella no le importa quien fue, sino la persona que es ahora. Por alguna razón Kenshin piensa que ha pasado mucho tiempo vagabundeando y que es bueno detenerse un tiempo.


Este primer capítulo es bien diferente al de la serie animada, donde se elimina a Kihei y los motivos de Gohei para atacar a Kaoru cambian radicalmente. Ahora se trataría de una venganza: Gohei era estudiante del estilo Kamiya Kasshim y el padre de Kaoru le rompió el dedo pulgar para que no pudiera blandir una espada nunca más, porque Gohei era violento y sanguinario. En el live action también hay un leve cambio en el argumento, sin embargo, la base es la misma: Chica huérfana que intenta sacar adelante un estilo de espadas más bien deportivo, una disciplina que busca fortalecer mente y cuerpo para protegerse y proteger a los demás. Y un hombre que se prohíbe a sí mismo matar y que, aunque ha visto lo peor, prefiere pensar en positivo.


A partir de aquí se ven los esfuerzos de Kaoru por reflotar su dojo y cómo, efectivamente, la presencia de Kenshin va arruinando sus planes. Más adelante se les une un chiquillo de once años, Yahiko, que se ve obligado a robar para pagarle a la yakuza las medicinas que usó su madre antes de morir.


Yahiko es hijo de un samurai fallecido en combate y por eso siente que su vida es un vergüenza a la memoria de sus padres. Kenshin y Kaoru lo ayudan a salir de eso. Para Yahiko, Kenshin es su modelo a seguir por su fuerza y destreza, pero Kenshin no está interesado en traspasa su técnica a nadie, por lo que lo pone a estudiar en el dojo. Y aunque no se lleva muy bien con Kaoru, van haciéndose amigos.


Por esos días Aritomo Yamagata, algo así como un general, sabe que Kenshin está instalado en Tokyo y manda a buscarlo, con el fin de darle un puesto en el gobierno por su contribución a lograr el mismo. Kenshin le dice que no dese premios por haber matado a tanta gente, que para él lo más importante es ayudar a las personas que puede, por Kaoru y Yahiko.


Días después se topa con un joven muy alto que quiere tener una batalla con él. Sanosuke, de 19 años, escapó de su casa con 10 para seguir a la tropa Sekiho, liderada por un hombre idealista y carismático. Esta tropa fue utilizada con fines políticos y todos sus miembros fueron asesinados. Eso es algo que Sanosuke no puede olvidar y debido a eso desquita su rabia peleando a los puños con otras personas, muchas veces por dinero. Cuando Kenshin acepta la pelea y termina ganándole, lo hace no sólo por su fuerza, sino con sus argumentos, lo que hace ver a Sanosuke que ya es tiempo de dejar de ser el problema y ser parte de la solución.


Esa es una característica de Kenshin. Allí donde otros personajes esgrimen su odio por el actual gobierno, su rencor por lo sucedido diez años atrás como motivo para hacer lo que hacen, Kenshin les muestra una alterntiva. Una vida nueva que podrían tener si se atreven, asi que no sólo se trata de agarrarse a espadazos o patadas. Muchas veces, lo único que tienen que hacer los personajes es perdonarse a sí mismos.


En alguna parte, Kaoru comenta que Kenshin tiene más rencor y tristeza que cualquiera porque él, si bien no fue víctima, ayudó a levantar el nuevo gobierno. Entregó su alma al diablo y tampoco ha visto todos los cambios que quería, por eso no se rinde y sigue trabajando en lograr ese mundo que espera.


SOBRE EL DIBUJO Y PERSONALIDAD DE KENSHIN


El estilo de dibujo de Nobuhiro Watsuki es bastante correcto en cuanto al diseño de los personajes y sus proporciones. Se permite ciertas licencias con personajes que surgirán más adelante, respecto al vestuario y peinado, pero nada más.


Kenshin en esta parte ya tiene veintiocho años, pero sigue siendo bajo (1,57cms) y delgado. La idea era hacerlo lucir afeminado y pequeño, perfecto para sorprender con su poder cada vez que se le ocurre usarlo, y también despistar de su antigua identidad, considerando que la gente aún sabe de Battousai, quien se convirtió en leyenda, pero la mayoría lo imagina como un hombre enorme. Sólo los pocos que quedaron vivos tras pelear con él saben cómo es, además de antiguos camaradas.


Al partir el manga, en 1994, Kenshin tiene bastante cabello y unos ojos especialmente grandes, rasgo que cambia por completo cuando entra en batalla, y esto es algo de lo que no he hablado aún.


Cuando Kenshin va por la vida salvando gente, es bastante amable y formal. Al referirse a sí mismo, usa una palabra (sessha) que acá podríamos traducir como "este servidor", denotando bastante humildad. Por lo general, los diálogos de Kenshin se traducen de manera normal ("yo soy"), porque traducidos literalmente al español son eternos, ya que además los adorna con muchas palabras que denotan su exceso de formalidad.


Cuando Kenshin está en alguna pelea, por lo general es bastante controlado y suele incurrir en el típico "me dejo herir, descubro tu técnica y te pateo el trasero", pero hay ocasiones en que su personalidad cambia, conforme sube la dificultad del combate. Sus ojos se achican y se tornan violentos, y su forma de hablar cambia también, refiriéndose a sí mismo como "ore". Esta palabra no tiene traducción, pero es una forma muy masculina y segura de referirse a sí mismo. Por poner un ejemplo, Sanosuke lo usa todo el tiempo.


Hasta aquí las y los dejo.




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