Detrás del Lápiz: Anécdotas Sintiendo.


Voy a poner algunas cosillas acá. Quizá a nadie le importe, pero mi amiga me dice que escriba algo una vez por semana.


Con un poco de suerte, llegue aquí alguien a quien le haya gustado Sintiendo Demasiado.


Hablemos de algunos nombres de personajes: Hayde, la tía de Brisa.


Hayde era una tía mía, hermana de mi papá. Ya no está conmigo, partió hace tiempo. Originalmente, en esta novela, Hayde se llamaba Hilda, hasta la última versión que presenté al público. Hilda es otra tía mía a la que quiero mucho, pero cada vez que escribía sus líneas pensaba en mi otra tía, y me la imaginaba. De ahí que hiciera el cambio.


Brisa tiene un primo que, hasta el borrador final, se llamaba Felipe. Este nombre lo puse sin tener a nadie en mente. Pues bien, yo conozco a un Felipe, que creí mi amigo, y me defraudó, por lo que ya no podía seguir pensando con cariño en un Felipe, cuando estaba corrigiendo (Sí, soy rencorosa). En cambio, tengo a un primo genial que está igual de loco que yo y reímos juntos. En honor a él, Felipe pasó a llamarse Juan Pablo, que tiene una personalidad similar al personaje de la historia. Un tipo bueno y con sentido de la familia.


El nombre de Karina es el que tiene su génesis más divertida. Años atrás, mi hermana Karen me envió a su entrevista de trabajo, y quedé (Jejeje, sí, como lo leen). Recordando esa anécdota, le puse Karen a la prima de Brisa, peeeeero, notando el tinte negativo que tomó ese personaje, pues, le hice un cambio pequeñito y quedó como Karina, porque quiero mucho a mi hermana y, claro, quería mantener algo de ella, pero sin dejarla de villana.


Brisa empezó llamándose Rocío. Yo pensaba en el rocío sobre las flores y me gustaba. En mi país dan una telenovela llamada Verdades Ocultas, donde la protagonista se llama Rocío, y en un momento en que me tenía por completo aburrida, decidí cambiarle el nombre a mi personaje y llamarla Brisa. Esto sucedió unos días antes de enviar a imprenta los tres libros anteriores a este, donde ya aparecían Marcel y Brisa como pareja, hace 3 años.


Como me identifico con Brisa en algunas cositas, le añadí mi segundo nombre, Carolina. Brisa Carolina. Este segundo nombre acabó teniendo importancia en una de las subtramas de la historia. Rocío lo mantuve como el nombre de otra tía de la protagonista, porque igual me gustaba.


¿Más anécdotas? Brisa y Marcel son, algo así, como los opuestos. Sí, ya sé, que en la mayoría de las novelas rosa es así y todo el asunto, que no descubrí nada nuevo, pero llevé el asunto tan lejos como pude. Ahí voy.


Brisa es una canceriana, del 28 de junio. Cáncer es emotivo y emocional por excelencia, signo de agua, de ahí que los apellidos de Brisa sean Belmar Ríos (agua y más agua). Su cabello es rizado, y sus metas son, más bien, intangibles. Es decir, quiere sanar, mantenerse sola y estar tranquila. Ya el tener Trastorno Bipolar la hace ser más emocional según el periodo del año. Hay partes donde se hace hincapié en lo culpable que se siente. No es que tenga una personalidad culposa. En algunos pasajes, la culpa no es más que un síntoma de la depresión del trastorno bipolar, y en otras, producto de una historia anterior.


Marcel es un capricornio, nació el 28 de diciembre, y esa fecha no la van a encontrar en el libro (hay una referencia), pero es la que manejo yo. Su nombre venía dado desde libros anteriores, por lo que no hay mucha tierra en su nombre, pero si nos vamos al primer apellido, Domínguez, veamos: Domínguez significa "Hijo de Domingo", y Domingo es el Día del Sol. De ahí que Brisa piense en Marcel como un sol. Marcel es demasiado razonable y sobrio, y sus metas son generar dinero, buscando estabilidad y seguridad para los suyos.


Les podría dar hasta la numerología de esos dos, pero me da flojera.


Una de las cosas que me animó a escribir la novela fue porque, cada cierto tiempo, reviso información sobre el trastorno bipolar, en busca de avances o para refrescar mis conocimientos. También he visto algunas historias por ahí. Al parecer, tenemos mala fama y algunas personas no saben qué hacer con nosotros. Por ejemplo, nosotros podemos estar en pareja y formar uniones estables. No solo mi caso (14 años de matrimonio), también el de otras personas que tienen esto. No somos personas más infieles o manipuladoras que el resto. De hecho, es más probable que una persona con TB. sea manipulada.


Una historia de amor es perfectamente posible, sin que la otra persona (Marcel, en la novela), tenga que hacer un sacrificio de por vida para estar con Brisa, o ceder en algo.


Para finalizar, les contaré que siempre tuve en mente la imagen de Marcel, pero no daba con un actor conocido que se le pareciera, hasta que vi una serie española llamada "Vivir sin Permiso", donde conocí a Álex González, y lo amo, con todo mi ser. Mide incluso lo mismo que Marcel, aunque si es más delgado, pero da igual. Lo que importa es que lo amo. ¿Ya dije que lo amo? Sí. Lo amo.


Blanca.




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