Cristina

Cristina fue una historia que lancé el año pasado. Tuvo ciertos imprevistos en su publicación digital, y de paso, me trajo lecciones valiosas que guardo para mí. Para ustedes, tengo los entretelones y el spoiler.


De mis seis novelas a la fecha, Cristina me significa un descanso. Es una historia que no tiene grandes giros, ni dilemas en los personajes. No hay sentimientos exaltados, ni escenas eróticas demasiado explícitas. Podríamos decir que es bastante pareja, pero eso no me parece malo. Al contrario. Me relaja enormemente como lectora.


Cristina es la historia de una chica de 24 años que perdió a sus padres. Ella tiene sobrepeso, que es donde nacen sus inseguridades, tras ser estafada por un chico que pareció, se enamoraba de ella.


Cris ya vivía de manera restringida, es decir, cuidando de su hermano, manteniendo la casa y trabajando en el negocio, pero el dinero faltaba, por lo que decide arrendar una pieza a un joven que le dice que es gay. La burda mentira fue el modo que él encontró para poder quedarse con el arriendo, tan difícil de encontrar, y para darle seguridad a ella de que no la dañaría.


Este joven, de 26 años, trabajaba como administrativo en el Cesfam de la comuna. Vamos, es el tipo que te da las horas médicas. Él proviene de una familia de Testigos (de Jehová), y había sido expulsado de su comunidad por albergar dudas respecto a su religión. Si bien la historia se centra en la mirada de Cristina, no puedo dejar de decir que Lucas perdió todo lo que conocía y a quienes amaba, de un día para otro. Fue apartado de su mundo, de ahí que él observe con detención a Cristina y se maraville con sus valores y con la lealtad que profesa a los suyos. Para él, eso es lo más importante en una persona, y se lo hace notar cada vez que puede. Pero Cristina, que, incapaz de reconocer su propio valor, vive comparándose con los demás, lamentando en secreto los kilos que le sobran.


Hay diversas historias paralelas, como la de Nora, una mujer alcohólica y dueña de una mueblería, que juega un rol de acompañamiento para Cris. También están Tomás, el hermano menor de Cristina, que va resintiendo los cambios que hay en la casa desde la llegada de Lucas. De ser un niño respondón, empieza a madurar ante esta figura a la que respeta. Hay otra historia con Daniel, el hermano menor de Lucas, que también es expulsado de su religión por su orientación sexual. Daniel estudia danza en la U. de Chile, y también tiene una historia que se va entrelazando con

la central.


También está Guillermo, el tío de Cristina, y su familia, que tienen participación en una petición que remecerá a Cris. Otro personaje importante es David, el papá de Cristina, a quien iremos conociendo a través de los recuerdos de ella, mostrándonos que la muerte no es el fin, que las personas viven a través de otros, en sus actos. La misma actitud de Cristina nos da a conocer quién era este papá.


Debido a las correcciones que tuve que hacer, me entretuve mucho releyendo esta plácida historia. Fue cuando me di cuenta de que era un relajo visual y le tomé más cariño. Debido a la breve mención de un personaje, podría decir que se enmarca dentro del resto de mis novelas, formando parte del mismo universo.


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Que tengan buen finde.


Blanca.

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